31 diciembre, 2017

Proyecto 2018





Soy una titiritera que intenta llevar información útil y divertida a niños y niñas de Caracas.
Mis principios son inteligencia, juego, respeto, reflexión, diversión y mucho amor.
He llevado mi compañía a más de 100 mil niños en diez años de agrupación.
Cada una de nuestras obras reúne artistas de distintas disciplinas para garantizar un resumen de mucha calidad.
Mi meta 2018 es llegar a 30 mil niños de zonas excluidas por la dinámica social de la gran ciudad (donde generalmente el teatro no itinerante no llega).
En 2018 cumplo 23 años de titiritera y 10 de directora.

Invito a los estudiantes del teatro de títeres y al público en general a participar de esta nueva creación, que nos ocupará enero, febrero y marzo antes de iniciar las funciones en escuelas.


Nuestro proyecto "Marcelina, la gallina" es una obra sobre la libertad, la paz, la tolerancia y la capacidad de cambio del agente de la violencia. Una obra para sembrar en el corazón infantil una esperanza y optimismo: ganas de vivir y de compartir acciones buenas por el prójimo. Interés en reducir depredadores con inteligencia e incorporarlos al espíritu solidario que debe reinar en nuestros corazones.

Se aceptan colaboradores, "mecenas", aportes solidarios a este proyecto. Anótense o ayuden a difundir. Gracias por colaborar



https://www.youtube.com/watch?v=JPAerk_rFMo

28 diciembre, 2017

De venta marionetas de "La bicicleta", agrupación Los Alkilados

Saludos, lector: Con el fin de desarrollar nuestra próxima obra de teatro de títeres: "Marcelina, la gallina" presentamos un pdf con nuestro proyecto 2018: "Con Marcelina, la gallina vamos al barrio". Allí colocamos los fines de nuestra agrupación y ponemos a la venta marionetas de colección utilizadas por la agrupación Los alkilados para su videoclips "La bicicleta". También ofrecemos otros títeres de menor costo. Esta propuesta implica un esfuerzo por garantizar la realización de nuestras obras y el sostenimiento de nuestra compañía, la más conocida de Venezuela, logro de diez años de trayectoria en los mejores espacios escénicos del país. Si te es posible participar como "mecenas" mucho te agradeceré comunicarte señalar el títere de tu interés, en cuyo caso envianos tu dirección postal. Los dos guiñoles y las marionetas son piezas únicas, por favor, avisar puesto que pudiese coincidir con el compromiso de otra persona a quien también estamos dirigiendo este correo. Gracias.








21 octubre, 2017

La Navidad en teatro de títeres


En esta historia de títeres se juntan unos juguetes que nadie pide en las cartas al niño Jesús;

un duende, caído del Trineo de San Nicolás;

un mercader llamado Abel Moll; el cocinero Chucho, famoso hacedor de platos tradicionales; unos parranderos y la viejita Doñana, una abuela que guarda las tradiciones navideñas venezolanas, quien ayudará a resolver la cosa más sencilla: entender que no es importante el regalo sino el amor con el que se da y la ilusión con que se recibe.















18 octubre, 2017

LOS TÍTERES DE GARCÍA LORCA EN EL TEATRO AVENIDA DE BUENOS AIRES. 1934. POR PABLO L. MEDINA

La presencia de Federico García Lorca en Buenos Aires entre el 13 de octubre 1933 y 26 de marzo de 1934 fue un acontecimiento inigualable en el ámbito de la cultura argentina. Invitado de manera especial por Amigos del Arte que dirigía Elena Sansinena para dar cuatro conferencias en el salón Van Riel y por la compañía de la actriz Lola Membrives para las cien representaciones de Bodas de Sangre, de su autoría y el reestreno de ésta en el célebre Teatro Avenida. Por ese entonces uno de los más importantes teatros de Buenos Aires dedicado al arte español de la zarzuela. Aquí mismo la compañía de la actriz argentina Lola Membrives estrenó La Zapatera prodigiosa y Mariana Pineda.




El éxito de Lorca por su obra en cuanto a originalidad y recepción del público en todos estos puestas teatrales, fue difundido por la prensa especializada en el arte del teatro de manera precisa y elogiosa. El testimonio del propio Federico en una carta enviada a su familia en los últimos días de octubre de 1933 es testimonial y elocuente.
Queridos Padres y hermanos, ya se celebró el estreno de Bodas que constituyó por la prensa que os mando por barco, un verdadero escandalazo. Yo no he visto en mi vida una cosa igual de entusiasmo y cariño. El Gran Teatro Avenida es como diez veces el Teatro Español de Madrid, uno de esos inmensos teatros de América, y estaba totalmente ocupado por una muchedumbre que estaba de pie en los pasillos y colgada del techo. El teatro tiene cien palcos que ocupaba lo mejor de la sociedad de aquí y el resto, abarrotado.
Todo estaba ahí, en la Avenida de Mayo, apodada desde poco tiempo de su inauguración en el año 1894, en la Avenida de los españoles. Lorca se encontró con una calle hecha para él. Los cafés: el Berna, los 36 Billares, el Hotel Castelar y su confitería, donde además funcionó Radio Stentor y la Peña Signo, lugares donde fue habitué Federico. Pasando la Avenida 9 de Julio, el famoso café Tortoni, donde se conserva la mesa que ocupaba para tomar café y reunirse con sus amigos. Finalmente, la Plaza de Mayo de las palomas, donde jugaba y corría alborotando a las mismas. Ricardo Llanes, el historiador de la Avenida de Mayo y de las Plazas de Buenos Aires recuerda así aquellos tiempos de esta arteria luminosa y activa de los años treinta:
La Avenida de Mayo, insinuación y presencia de lo andaluz y madrileño, castañuelas y sabor de jerez puro, el calañes, el peinetón y la mantilla. Todo eso, con el vocabulario sonoro de cordialísima franqueza se desparramó por sus veredas repletas de mesas familiares y rebosó en sus copas florecidas de invitaciones. Si sus aceras siempre se extendieron a lo ancho, con espíritu de comunidad simpática y acogedora. Costumbre pública de lo madrileño que da sabor al café de la tarde y mayor gusto al aperitivo de la noche, y que nunca fue posible en Corrientes, la internacional, ni en Callao, la residencial y aristocrática[3].

En el final de su estadía, poco antes de su partida a España en marzo de 1934, Federico García Lorca decidió ofrecer un homenaje especial a sus amigos periodistas, artistas, poetas, y a su público de Buenos Aires, el cual consistió en un espectáculo de títeres.

Federico, conocedor y gran amante de este arte, pidió la colaboración del conocido pintor Ernesto Arancibia y el escenógrafo y acuarelista Jorge Larco, quienes se sumaron de inmediato al proyecto. De acuerdo a las sugerencias de Federico García Lorca, se modelaron los títeres y los decorados para las tres representaciones que fueron seleccionadas. Los Dos habladores de Cervantes, las Euménides de Esquilo, y el Retablillo de Don Cristóbal y Doña Rosita, escrita expresamente por García Lorca para esta función, como aparece en el programa original. Además contó con la realización de los trajes y decorados de Manuel Fontanals que también pintó la portada del retablo. Manipularon los títeres, actores de la compañía de Lola Membrives. El entusiasmo y la curiosidad que despertó este plan urdido por la genialidad creativa de Federico, se anticipó en la prensa local con mucha repercusión. Los presentes de esa noche del domingo 25 de marzo en el Avenida, gozaron, rieron y aplaudieron reiteradamente las ocurrencias de los muñecos. Entre otras personalidades invitadas, estuvieron, Oliverio Girondo, Norah Lange, Pablo Rojas Paz, Pablo Neruda, José González Carvhalo, César Tiempo, Amado Villar, Javier Villafañe, Pablo Suero, Edmundo Guibourg, María Rosa Oliver, la Rubia Rojas Paz, González Tuñón, Enrique Amorín y la lista sigue.




TOMADO DE

http://www.titeresante.es/2017/05/los-titeres-de-federico-garcia-lorca-en-el-teatro-avenida-de-buenos-aires-25-de-marzo-de-1934-por-pablo-l-medina/

12 octubre, 2017

El maestro ruso del teatro de títeres

¿Qué es lo esencial en el arte? Lo más importante es ver.
Ver la vida en todas sus manifestaciones alrededor de sí misma:
discernir no solo lo importante, también lo que puede 
parecer secundario y fortuito. Debemos saber cómo registrar 
todo lo que vemos para comprender su significado 
y la relación entre lo grande y lo pequeño, para saber 
cómo extraer lo grande que a veces encontramos en lo pequeño 
y, a la inversa, lo pequeño en lo grande. 
Obraztsov



Hubo en la historia del teatro de títeres un moscovita monumental, Serguei Obraztsov. Nació en 1901. Su juventud lo puso en el teatro y militó en aquella corriente en que se buscaba la ruptura; como todo, el arte de la postguerra, algo dramático daría nacimiento a obras felices. En el teatro se debatían nuevas cosas a la vista de un espectador en formación. Justamente cuando el mundo eclosionaba y todo se enfrentaba a una crisis de sentido, a veces futurista, surreal, física, violenta; otras veces muy racional o formalista.
   Quería ser pintor; se deleitaba mirando la naturaleza y la gente. Su madre era maestra de lengua rusa, su padre, ingeniero de transporte. No se cansaba de jugar; y allí probablemente encontró el secreto de ser feliz haciendo feliz a la gente.
   Las artes lo atraían, aunque su familia no estaba cerca del fenómeno teatral. Porque buscaba mucho, encontraba, la ópera y la actuación lo encontraron a él y lo pusieron en el camino.
    Pudo haberse quedado en el mundo actoral, ese ambiente donde el ego vestía de personaje. Pero estaba hecho para la humildad. Consciente de la diferencia de que un actor usara su cuerpo como representante frente a que el personaje representara al actor: una batalla clave desvanecía la vanidad.
   Su escuela había sido Stanislavski. Su inquietud se ubicó en la diversidad de interpretaciones que suscitaba el maestro de la actuación, y cómo nunca pudo conocer a plenitud su pensamiento teórico, seguía buscando. Así apareció como uno de los hombre de negro en El pájaro azul de Maeterlink:

«Mi obligación técnica consistía en agitar un palo negro para que ondeara en el aire un largo trozo de tul. Pero esta obligación técnica, esta tarea mecánica, se transformaba en la práctica en una misión escénica, ya que con ese trozo de tul debía representar el vuelo de un fantasma. Por tanto, no se trataba simplemente de agitar el el palo de un lado para otro, sino de seguir el vuelo del trozo de tul para sentir la impetuosidad o suavidad de ese vuelo, de su carácter espantoso, es decir, crear la imagen de un fantasma... se trataba ya de la actuación escénica, pues el espectador veía al fantasma creado por mí, y yo lo sabía, lo percibía». (Obraztsov, Mi profesión: 1950)

     Lo cierto es que un día viró casi completamente, se salió del Método, y se entregó al teatro de muñecos. Un arte complejo, casi siempre subestimado. Comenzó fracasando. Su ánimo hacedor hizo enfrentarse a la creación de sus primeros títeres. Ensayo y error: darle vida a lo inanimado. Un día el mismísimo Stanislavski fue su espectador. El maestro temblaba, dudaba acerca de ser él mismo el titiritero; de someterse a semejante prueba. Los aplausos estuvieron de su lado, fruto de su ingenio y de esfuerzo obsesivo. Precisamente en ese evento su carrera de actor bajaba el telón; y el teatro de títeres más importante de la historia abría la escena. Tenía 30 años cuando fundó en 1931 el Teatro Estatal de Títeres Central de Moscú, tenía por delante los sesenta años de labor que lo llevarían a una muerte llena de honores para la cultura.
   Su teatro se convirtió en una poderosa institución cultural de la Unión Soviética. Una embajada que recorríría el mundo entero como símbolo de amistad entre los pueblos. En Teherán, en 1943, se presentó como un regalo singular para espectadores históricos en la historia de la paz mundial: Churchill, Stalin y Roosevelt estaban allí, disfrutando de un teatro singular: los muñecos de caña de Java, que serían un emblema de Obraztsov, por la gracia, lo singular, la novedad, el acierto. Hasta seis titiriteros manipulando un solo títere.
    Serguei Obraztsov exploró casi todas las posibilidades de un teatro de muñecos para todo público.       Pasó del argumento perfecto al discurso donde el objeto es parte activa de la construcción del guión; es decir, donde la historia se construye también a partir de las cualidades del muñeco. La  calidad de sus interpretaciones hicieron lucir con una gran singularidad historias como la de Aladino y Don Juan.
     Carmen Luz Maturana, en una nota publicada en La Hoja del Titiritero, n.º 11, advierte su negativa a  convencer mediante razonamientos o argumentaciones: «sólo el espectáculo debía convencer al espectador». Y añade: «Analizaba los por qué de sus logros o incapacidades escénicas. Frente al rechazo a alguno de sus espectáculos trataba de entender la causa. En esa búsqueda lograba teorizar y entender su arte. Desde su perspectiva de trabajo, discurría sobre el tema, el argumento, la expresión. Esa autocrítica era la posibilidad de superarse a sí mismo en su profesión».

    Lo desvelaba alcanzar la satisfacción del público. Parte de su aprendizaje quedó en su libro Mi profesión, escrito en 1950:

      «El muñeco ha sido creado precisamente para moverse. Sólo el movimiento le da vida y sólo en el carácter de su movimiento surge lo que denominamos conducta. Y en la conducta física del muñeco nace su imagen. Naturalmente el texto (si lo hay) tiene enorme importancia, pero cuando las palabras que pronuncia el muñeco no se materializan en sus ademanes, se apartan de él y penden del aire. El ademán y el movimiento pueden existir sin la palabra, pero la palabra sin el además es imposible, como regla general, en todo papel y más aún en un papel interpretado por un muñeco». 

    Para obtener esa conciencia del movimiento como la clave del discurso de un muñeco, de la «conducta», del «ademán» y la cualidad del texto para el teatro de muñecos, estudió como nadie:
    «Estudié anatomía y entendí el mecanismo y el material para el cuerpo humano. Modelé la arcilla y aprendí a representar el movimiento de los volúmenes en el espacio. En la Facultad de Grabado y Dibujo estudié grabado sobre madera y sobre linóleo, litografía. Amé el olor a colores, madera, pega. Amé el mundo de las cosas. Un director de teatro de títeres, donde la imagen se materializa al máximo (condensada, simbolizada) necesita para pensar conocer materiales, manufactura, volumen, medidas, herramientas».
   Alcanzó 91 años, admirado y querido en todo el mundo. Había representado 60 obras de muñecos cuando se durmió. Dejó esta frase entre las estrellas: «Si mis sueños pudieran ser reales».

Elaine Méndez y Gabriel González

https://www.youtube.com/watch?v=uvswPD3vrwk.


31 enero, 2017

Mágico teatro para la edad preescolar


Mágico teatro es una pieza que reúne las rondas infantiles más conocidas en las guarderías venezolanas con imágenes y sonidos del cancionero venezolano infantil. Los títeres son de guantes y el teatrino miniatura está especialmente organizado para atrapar la atención de los espectadores más exigentes, los bebés y los niños y niñas desde seis meses hasta seis años, aunque nuestra experiencia es que a todo el mundo gusta.




Dirección: Sonia González
Intérprete creadora: Elaine Méndez
Música: Jackie Schreiberg
Esculturas, moldes y realización: Elisa Hevia
Teatrino: Sonia González



La niñita de al lado

Sinopsis: A una de las casas de dos viejecillas vecinas se muda una pareja de zancudos que pondrá en jaque la vida de toda la comunidad. Dos niños del escolar protagonizan esta historia donde el aseo y la información, reunidas en la palabra “Prevención” son las claves para erradicar el peligro con ayuda de los vecinos, y por la doctora Perorata. Así, la felicidad embargará nuevamente los corazones de los niños y niñas.
Valentina y Teo han hecho un pedacito de historia en el teatro de títeres venezolano.
El hippie Flórens y la vampiresca Vampisol.

La gente participa en la eliminación de los criaderos de zancudos.

Dirección: Elaine Méndez
Intérpretes: Élaine Méndez y Érika Gutiérrez
Guión: Gabriel González y EM
Relización: Elaine Méndez, Noelia Rojas, Flor Ledos, Érika Gutiérrez, José Quevedo
Esculturas y moldes: David Morales
Vestuarios: Flor Ledos y N. Rojas
Pinturas y maquillajes: Edgar Guerrero y N. Rojas

Teatrino: Gabriel González

15 octubre, 2016

Las próximas funciones son en el Teatro Bolívar


Cerca de las fronteras del sueño. Hoy agradezco a las energías del universo. Un día más; que he trabajado, dado y recibido. Bueno, agradezco a dos excelentes grupos y propuestas escénicas por ofrecer riesgo, calidad, mensaje, ganas y entrega. Lo visto esta tarde me enfrenta al teatro como portador de preguntas. Yo, espectador, me río o pienso; me sacudo o reflexiono; correlaciono y constato con mi sociedad. En fin, al grano. Títeres Tuqueque, con su agudo "Buenaventura Chatarra", actual, sincero, pulcro, capaz vital acercamiento a César Rengifo. Lo muestran vivo, feroz y crítico. Un grupo, una propuesta y un concepto -que yo califico- filoso. He ahí, que el todo es más que la suma de sus partes; en lo estético conceptual al engranaje de las sutilezas de ejecutante con los marotes; hay brillo y fluidez en lo que se propone y el público, lo asimiló. Trabajo de alta factura en la producción y una resolución prístina del cuerpo actoral. Ese es -muy personal- al Rengifo necesario. Gracias!! (Nota de Carlos Herrera, en su página de Facebook, 25 de junio de 2016)

Las fechas de nuestras próximas funciones son en octubre:

Viernes 21 y sábado 22 (5pm) y viernes 23 (3pm) en el Teatro Bolívar.

19 junio, 2016

Buenaventura chatarra se muda al Teatro Municipal

Una versión de títeres para adultos
T: Títeres Tuqueque / Fotos: Gabriela Santana

Las fechas sábado y domingo 20, 21, 27, 28 de agosto y 3 y 4 de septiembre estaremos en el Teatro Municipal de Caracas. Y luego estaremos los días 16, 17 y 18  de septiembre en el Teatro Principal.




La belleza y el humor titiritero se juntaron en un trabajo para adultos que costó nueve meses para la compañía caraqueña de títeres Tuqueque. “Buenaventura chatarra”, la pieza de César Rengifo que originalmente montó el emblemático grupo Máscaras en 1960 volvió a las tablas bajo la dirección de la titiritera Elaine Méndez de la Compañía de Teatro Tuqueque.
En esta obra se cuenta la historia de ​Jabino Buenaventura, quien, luego de 45 años laborando en un almacén, queda desempleado, con la conciencia de que el hombre pobre ha nacido para trabajar. Su única esperanza es una carta de recomendación que lo lleva a encontrarse con una sociedad en crisis.
Este montaje se hizo en el marco de un taller de formación de titiriteros al que asistieron estudiantes universitarios de Unearte y del Pedagógico de Caracas bajo el patrocinio de Fundarte. A lo largo de nueve meses se formó en sensibilización al teatro de muñecos, manipulación, realización y puesta en escena.
Los alumnos titiriteros dan vida a 29 personajes. Douglas Suniaga, Keila Núñez, Christian Saavedra, Antonella Mijares, Andrea Hernández, Irvin Coa, Julieth Díaz, Andrea Hernández y Augusto Cubillán y los niños Amanda Torrez y Camilo González.

El sonido estará a cargo de Claret Devigne y la iluminación será obra de David Blanco.

Diseñada para el teatro de títeres para adultos, la mayor parte de los muñecos son del tamaño humano. Las cabezas partieron de las esculturas de David Morales y Elaine Méndez. Los rostros se deben a los pintores Omar Cruz y Edgar Guerrero. La música es original de los compositores Jacky Schreiber y Juan Carlos Aleixandre. El maestro Alexander Madriz estuvo a cargo de las coreografías.

El  sábado 20 de agosto se abre el telón del Teatro Municipal (ubicado en la calle Oeste 8 con Sur 4 (entre las torres Simón Bolívar y la avenida Lecuna de Caracas) con esta pieza de singular belleza que se repite luego de su éxito alcanzado en el reciente Festival de Teatro de Caracas cuyas funciones se realizaron en el Teatro Nacional.

títeres, marionetas, pupets, guiñol, teatro de muñecos, fantoches, teatro del objeto, rengifo, Buenaventura chatarra









05 mayo, 2016



Después de 45 años laborando en un almacén, Jabino Buenaventura queda desempleado, con la conciencia de que el hombre pobre ha nacido para trabajar. Su única esperanza es una carta de recomendación que lo lleva a encontrarse con una sociedad en crisis. Jabino representa el analfabetismo político de una clase social frente al matadero.

El 9 y 10 de junio se estrena Buenaventura chatarra, el taller montaje que nos ha ocupado los últimos ocho meses. Los cuadros que hemos pintado tienen belleza plástica, economía, inteligencia y buena manipulación. Los alumnos han estado creando los detalles que hacen de cada escena algo singular e inolvidable. Los invitamos al Teatro Nacional de Caracas donde estaremos de la mano con Fundarte, nuestra institución patrocinante.
Fundarte nos encargó la tarea de un taller-montaje que permitiera ofrecer un proceso de formación bastante completo para titiriteros. Se realizó entonces este taller que involucró fases de sensibilización, manipulación, elaboración y puesta en escena. Se hizo una convocatoria a la que se integraron veinte talleristas, de los cuales sólo quedaron seis: Douglas Suniaga, Keila Núñez, Christian Saavedra, Antonella Mijares y Augusto Cubillán. Cada uno logró realizar un muñeco que representaba a uno de los personajes de la obra. Así surgieron sus pequeños bunraku, mientras Títeres Tuqueque fue fabricando los personajes de gran escala que se requerían para el montaje. En una segunda convocatoria, y ya para la puesta en escena se incorporaron Andrea Hernández, titiritera y psicopedagoga, y Daneisy Julieth García, actriz y estudiante de Unearte, quienes completaron la planta de manipuladores.


FICHA ARTÍSTICA

Douglas Suniaga
Jabino Buenaventura, Vendedor de pompas fúnebres

Keila Núñez
Carmela de Buenaventura, Chica 2 / Taquilla 2

Christian Saavedra
Jefe de Jabino, Empleador, Funcionario público, Inspector, Betune

Antonella Mijares
Desempleado 1, Taquilla 1, Chica 1, Periódico, Preso 1

Andrea Hernández
Reclamante, Mendiga, Proxeneta 1, Traficante 2

Irvin Coa
Manos de empleador, Chica 3, Manos del Inspector, Preso 2, Traficante 1

Julieth Díaz
Proxeneta, Jefa de Fundación, Presentadora de TV Resuelve

Augusto Cubillán (Actor invitado)
Taquilla 3, Desempleado 2 y Palufo (letra de Canción de Palufo)

Amanda Torrez
Niña de Fundación

Camilo  González
Niño de Fundación


FICHA TÉCNICA

Dirección                          
Elaine Méndez

Asistencia de dirección    
Gabriel González

Producción                        
Ricardo Pernía (Fundarte)

Música original                              
Jacky Schreiber                
Canción “Jabino” (introito)
Canción de “Palufo”
Efectos especiales
Guitarra acústica en canción "Jabino"

Juan Carlos Aleixandre  
Versiones de Arroz con leche y Amor de mis amores y música incidental

Agustín Lara                  
Canción e interpretación de Amor de mis amores

Marina Bravo                
Cantante de “Jabino”

Augusto Cubillán  
Cantante de  “Palufo”

Cendis                        
Estudio de grabación

Iluminación
David Blanco                      
Diseño de iluminación

Coreografías
Alexander Madriz (asesor)                

Títeres
Concepto de títeres             
Elaine Méndez

Realización                            
Elaine Méndez
Noelia Rojas (zurcido invisible)
Érika Gutiérrez (mecanismos bocas)
Gabriel González (papel maché)

Esculturas de cabezas  
David Morales                    
Jabino-Carmela
Vendedor de pompas fúnebres
Chicas 1, 2 y 3
Mendiga
Agente de empleo
Funcionario
Elaine Méndez                   
Jefe de Jabino
Betune
Traficantes 1 y 2

Pintura de cabezas
Omar Cruz                        
Pintor de títeres

Noelia Rojas
Maquillaje

Costuras
Flor Ledos
Jessica Palacios
Xiomara Suárez

Escenografías
Edgar Guerrero (Pintura escénica)
Semíramis Alvarado (Asesoría y realización de sombras)
Ángel Gutiérrez                   
Roberto Yusti                       
Irvin Coa                              
Gabriel González                 

Agradecimientos
Queremos agradecer el apoyo, el financiamiento y la iniciativa de Fundarte, quien asumió el teatro de muñecos como una disciplina tan importante como las otras. Este tipo de talleres que fomenta son útiles para sensibilizar a las nuevas generaciones de titiriteros que andan en búsqueda de la excelencia. Agradecemos el apoyo de Joan Bernet, Mitchell Magdalena, Isaura Duarte y Ricardo Pernía, en distintas fases de la producción y de las autoridades Freddy Ñáñez e Ifigenia Orellán, actual presidenta de Fundarte.
Queremos agradecer la participación ad honoren de los artistas Omar Cruz, Edgar Guerrero, Alexander Madriz, Marina Bravo y Semíramis Alvarado; la de los intérpretes y talleristas, por su paciencia y talento aplicados a esta muestra de su esfuerzo. En especial a Augusto Cubillán, por aceptar nuestra invitación a integrarse al taller como un alumno más. A Andrés Heras, el bailarín, a Jael Palacios, en fotografía, Jessica Palacios y Maricarmen Medela en las donaciones de telas y vestuarios. Al presidente del Cendis, Armando Flores, por prestarnos el estudio de grabación. Y a Sonia González por sus enseñanzas inspiradoras.

15 febrero, 2016

Después de pensarlo tanto...

Después de pensarlo tanto, lo estamos llevando a la práctica. El taller montaje comienza por un proceso sensible, se hace con las manos.
Fotos: Jael Irene Palacios Villanueva
A nuestro taller se suman pasiones, el reto iniciático y profesional de Jessica Palacios. A este equipo hay algo que nos une: Estamos haciendo arte. En los próximos días vienen nuevas noticias de la pieza que estamos montando: mucho trabajo nos falta y mucho entusiasmo llevamos.



Cuando el tiempo comienza a estirar la cuerda y uno siente tensión, extravío, algo de bosque, y observamos que los títeres ya quieren comenzar otra vez, y hay alborozo en el taller, salen los nombres de Titania y Oberón entre las voces que uno escucha en esta tormenta de cabezas. Entonces comenzamos a entender que cuando hacemos una obra de títeres alguien probablemente conduce nuestros hilos. Ya llegaron las hadas del taller montaje que nos encomendó Fundarte: aparecieron fotos, trajes, pantalones con las hermanas Palacios, vestidos fuimos a buscar con Mitchel Magdaleno; David Morales Mijares ya puso su mano escultora; Gabriel González hizo una maestría en papel maché con Roberto Yusti; Erika Alejandra Gutierrez Lucena, aplicó la mecánica dental; Silder Briceño pasó a recordarnos que contábamos con él, a Sonia Gonzalez fuimos a pedirle su sabio consejo; Xiomara Suárez encendió la máquina del vestuario y Daniel García fue a pasar una noche de enamorado con nuestras prostitutas; Flor y Noelia Rojas, zurcen hilos invisibles; ayer pasó el músico Juan Carlos Aleixandre; hoy viene Semíramis, la escenógrafa y Edgar Guerrero, el pintor; Omar Cruz, el caricaturista, renueva su labor el sábado. Douglas Suniaga, Irvin Coa, Augusto Cubillan Palma, Antonella Mijares, Keila Núñez, Mafer Mendoza y Cristian Saavedra estudian el libreto...









Ya aprenden a decir, ya estudian su papel, ya encontraron sus vestuarios. Falta una que otra camisa y esperar por las costureras. Y los zapatos que van de talla 37 a 47. Ya se sienten en tipo, pero todavía queda mucho trabajo por delante para la muestra...
El diablo está en los detalles: ¿qué falta? Que el títere, que la experiencia, convenza al manipulador de que es él el protagonista: que su espacio debe estar iluminado por la mirada del espectador, que es mayor la calidad cuando su gesto, su acción, hace desaparecer a quien crea su vida. Comprender que el diálogo para el actor, su parlamento, debe trocarse por economía del lenguaje: la acción debe explicitar lo que antes tocaba a las palabras. Que la dramaturgia del texto cede oportunidad a la dramaturgia del movimiento. ¿Qué falta?

03 julio, 2015

Durante la Feria del Libro de Caracas

Estaremos presentes en la Feria del Libro de Caracas. Érase una vez en América abrirá el telón los días jueves 30 de julio y sábado 1 de agosto a la 1 pm, en el pabellón infantil, al entrar al parque Los Caobos, a mano izquierda (detras del edificio del Museo de Bellas Artes).



24 mayo, 2015

Érase una vez en América recorre las escuelas del sur de Caracas

Con nuestra obra "Érase una vez en América" recorremos las escuelas de los barrios sur de Caracas patrocinados por Pdvsa La Estancia.
En la primera semana de presentaciones hemos conocido la sonrisa de 1.200 escolares de San Agustín, que con la venia de Fundarte, se reunieron en el bello teatro La Alameda. El segundo día de presentaciones tuvimos el honor de recibir entre el público dos preescolares. Los niños presenciaron en silencio los cincuenta minutos de la pieza. Lo cual nos hizo sentir muy honrados.

El jueves 28 de mayo el teatrino se levantó para dos funciones (9 y 11 am) en el auditorio escolar de la Gran Colombia de El Cementerio.


El 2 de junio abrimos las cortinas bajo el gran arbolón que da sombra a la calle El Paseo, detrás de la plaza Tiuna de Las Acacias. Allí compartimos con los niños de la Escuela Nicolás José Mendible.


La foto es ante seiscientos niños de la escuela Carmen Maizo de Bello detrás de la iglesia del casco histórico de El Valle.


14 mayo, 2015

Vivir en paz, un clásico del teatro de títeres venezolano

Vivir en paz (obra para títeres)
César Rengifo


Personajes
Vecino 1
Vecino 2
Vecina 3
Vecina 4
El Guapo
Poeta
Médico

ESCENARIO
Una calle en una aldea. Casitas, bosque, tierras labrantías, colina y cielo con pájaros y nubes. En escena están el Vecino 1 y la Vecina 3.

VECINO 1           Y el bandido me dijo: ¡Toma, toma, toma y toma!, y me dio una zaparapanda de golpes y tres puntapiés… ¡Ay!, cómo me duele todo el cuerpo.
VECINA 3           Y a mí me quitó la leña y como le reclamara, me dejó que pareciera una gallineta vieja; además, tóqueme usted aquí, ¿ve el chichón?, bueno, fue un puntapié… Ah cómo me duele.
VECINO 1           No hace sino buscar camorra. A don Lucas le robó el loro y la pimpina… ¡Ay, pero cómo me duele el trasero! (A lo lejos se oyen unos gritos de mujer) ¡Ay! ¡Ayyyyyyy! ¡Yayayayyyyyy!
VECINA 3           (Alarmadísima) ¿Oye usted? Algo sucede…
VECINO 1           (Inquieto) ¡A alguien están aporreando!
VECINA 4           (Entra en escena corriendo y desgreñada) ¡Ay, ay que me mata, socorro vecinos, socorro!
VECINO 1           (Con ganas de correr) ¿Qué le pasa, vecina?
VECINA 3           Seguro que se ha tropezado con el guapo.
VECINA 4           Así mismito es. Iba para el mercado a vender una cabrita, pero el hombrón ese me salió al paso y ¡zas, zas!, tarapán, pan, pan… Me agarró por los moños, me zarandeó bien zarandeada y me quitó la cabrita.  ¡Ayyyy, ay, ay, ayyy, ayyy, yaaayyy yaaayyyy!
VECINO 1           Cállese usted vecinita, cállese usted que puede hasta oírla y venir…
VECINO 2           (Llega sin aliento) Por… por ahí an… anda… me tiro una piedra… Me dijo que me fuera para mi casa a preparar almuerzo, pues ya va a ir a almorzar para allá… Se ha invitado él mismo y no tengo un centavo, présteme aunque sea medio, pues el hombre come mucho…
VECINO 1           Siempre se invita él mismo. El otro día llegó a mi casa y se comió toda la comida del mes…
VECINA 3           Y no se le puede decir nada, pues la emprende a golpes. No le gusta sino pelear, tirar tiros  y dar palos… Y aquí, para nosotros, le he visto un cuchillote así… Berrr… qué miedo.
VECINA 4           ¡Ayyyy, me horrorizo, pero es que me horrorizo!
VECINA 3           Dijo que nos iba a maltratar a palos si no le labrábamos su campo… Es capaza de hacerlo… ¡Ah, pero oigan, oigan! (Suenan tiros).
VECINO 1           Es capaz de hacerlos, vaya que si es capaz… Ah, oigo tiros… (Voltea inquieto) ¡Debe ser él… ay, mi madre!
VECINO 2           ¡No corramos, puede ser peor!
VECINA 4           ¡Me muero de miedo!
GUAPO               (Entra en escena riendo) Ja, ja, ja… ¿qué hacen ahí, idiotas? Necesito que carguen mucha leña para mi casa… rápido, pero rápido…
VECINA 3           Yo tengo que ir al mercado…
VECINO 1           Y yo donde el médico…
VECINO 2           Y yo tengo que llevar a pastar los bueyes…
GUAPO               Nada de eso, caras de chivo, tendrán que cargarme el agua porque si no… ¡tomen, tomen! ¡Tomen, tomen! (La emprende a golpes con todos). ¡Ja, ja, ja… tomen, tomen, tomen! ¡Les voy a partir los huesos!
VECINOS            (A un tiempo) ¡Ayyyyy, ayyyyyy, ayyyyy… ay, mi madre… ayyyyy!
GUAPO               (Golpeándolos) ¡Ja, ja, ja, tomen, tomen, tomen… y ojalá no hagan lo que les dije y rápido… ¡ja, ja, ja! (Se va alardeando de guapo).
VECINA 3           Ay, mi madre, ¡cómo me ha golpeado! ¡Casi no veo por este ojo!
VECINO 1           Me ha hecho más nudos que un saco de papas… ¡Ay, ay… ayyyyy!
VECINA 4           Creo que me ha desprendido un brazo y hundido el pecho… ¡Ayyyy, ayyyy, ayyyy!
VECINO 2           Y yo tendré que ponerme pañitos de árnica aquí. (Señala la espalda) ¡Ayyyy, mi mamaíta, ayyyy!
POETA                (Entra en escena distraído)
                            A la rana y los sapitos
                            les compraré zapatitos
                            y al ratón
                            un limón;
                            y un ramito de alhelí
                            al monito tití…
                            para la vaca
                            traeré una maraca
                            y si acaso sobra
                            dinero
                            compraré un sombrero
                            para
                            el sietecuero.
VECINOS            ¡Ayyyyy, ayyyyyy, ayyyyy!
POETA                (A los cinco) ¿Qué pasa, por qué chillan como pollos? ¿Acaso la tormenta y la creciente ha arrastrado las siembras, o el rabipelado se comió las gallinas?
VECINO 1           No es nada de eso, es algo más grave aún…
VECINO 3           ¡No es nada de gallinas y rabipelados!
POETA                No entiendo qué puede ser…
VECINA 3           ¡No es nada de gallinas ni rabipelados!
POETA                No entiendo qué puede ser…
VECINA 3           (Mirando para todos lados) Me da hasta miedo decirlo…
VECINO 2           Si sabe que hablamos es capaza de matarnos.
VECINA 4           Puede volver…
VECINO 1           (Al poeta) ¿Y usted quién es?
POETA                Yo soy un poeta… le canto al aire, a las nubes, al sol… (Recita)
                            Por donde paso
                            digo mi canto
pues soy poeta
del buen decir.
Tengo chambergo,
tengo melena
¡y hasta una pena
de peppermint!
VECINOS            Muy bien, muy bien… ¿y a qué más le canta…?
POETA                Canto al trabajo… a la paz, al amor, a la dicha… son mis hermanos el pájaro y la flauta.
VECINOS            Es maravilloso ser poeta…
POETA                Pero, ¿qué les ha pasado, por qué gritaban y gemían?
VECINA 3           Es que hay un hombre malo en la aldea que nos maltrata mucho.
VECINO 1           Es un guapo que sólo quiere vivir peleando. No habla sino de tiros y de cuchilladas y dice que le gusta el peligro y la guerra…
VECINA 4           no trabaja y hace que lo alimentemos…
POETA                Es horrible… horrible… Pero, ¿les pega de verdad?
VECINO 2           Vive repartiendo pescozones a diestra y siniestra… Ah, señor, pero mire usted… allá viene, allá viene… Estoy temblando, no puedo ni correr (Suenan a lo lejos unos tiros).
VECINO 3           Es él… él… él… quiero correr pero no me dan las piernas…
GUAPO               Ja, ja, ja, ja. ¿Todavía están aquí, cabezas de guacharacas? ¡Tomen, tomen, tomen! (Al poeta) Y tú, ¿quién eres? ¡Toma, también, filistrín, melenudo! Toma, oreja de teque-teque, toma, toma…! (Pega al poeta y lo tira al suelo, un vecino una vecina huyen, los otros dos quedan mal aporreados contra la boca de escena; el guapo se va jactanciosamente).
POETA                (Incorporándose, todo desaliñado) Caramba, caramba, me ha golpeado… ¿Dónde está mi lápiz? He perdido mi lápiz… Ah, y la nariz también, no la siento, ni este hombro tampoco ni los dientes… ¡Ay, mi madre, yo como que estoy muerto y soy un fantasma… ¡ay, ay… ay, ay….!
MÉDICO             (Entra en escena el médico) Ah, ¿qué pasa por aquí? He oído y veo que ha habido riña. ¿Por qué han peleado? Ah, pero es grave y veo que se necesitan mis conocimientos… Como médico que soy recetaré… Aquí llevo termómetro, píldoras y hasta bicarbonato de soda… (Al poeta) ¿Por qué han reñido?
POETA                Ay, ay… Ah, pero es usted médico… Entonces me recetará… No siento esta pierna, ni esta mano ni la cabeza.
MÉDICO             ¿Por qué riñeron ustedes?
POETA                Nadie ha reñido, señor médico, fue un gran guapo que habita en esta aldea y cuyo placer es aporrear a todo el mundo… ¡Ay, ay, pero véame usted!
VECINOS            (incorporándose) Ahí viene otra vez, ahí viene…
                            (Suenan unos tiros, los vecinos se incorporan y huyen despavoridos).
POETA                Ahí viene, escóndanse, escóndanse rápido… (El médico se esconde).
GUAPO               ¿Todavía estás auí, renacuajo parlante, cotorra seca? ¡Toma, toma, toma! (Pega al poeta) Me chocan los filistrines como tú. ¡Toma cigarrón melenudo, toma, toma!
POETA                ¡Ayyy mi madre, ayyy mi madre, ayyyy, yyyyayyyy!
GUAPO               (Dejando al poeta contra la boca de escena, todo matratado) Esto es vida… ja, ja, ja… Vengan más golpes y m{as peligros, ja, ja, ja… Guerra, tiros, palos… Ja, ja… Esto es vida. (El guapo se va tongoneando como un boxeador).
MÉDICO             (Saliendo del escondite) ¡Ah, qué bárbaro! Lo ha puesto como una guanábana… (Al poeta) Amigo, amigo, vuelva en sí… Ah, como que lo ha matado…
POETA                ¡Ayyyy, mi madre… ay, ay, ay…!
MÉDICO             Creo que le ha sacado todos los dientes…
POETA                ¡Yo estoy muerto… Yo lo que soy es un muerto… ayyyy abuuuuu!
MÉDICO             Calma amigo, calma… ahora hay dientes postizos, pelucas y orejas y hasta camillas… calma, calma.
POETA                ¡Yo lo que estoy es muerto, bummmm hummmm!
MÉDICO             Calma, calma… Ah, pero he observado a ese tipo y sé lo que tiene.
POETA                Diga usted, diga usted, ¿qué tiene?
MÉDICO             Óigame usted, oiga usted (le susurra algo al poeta).
POETA                ¡Cómo! ¿Usted cree…? Ah, si es así… ¿Y qué debemos hacer?
MÉDICO             Algo fácil, pero eso sí, rápidamente… Escuche, escuche… (Dice otro secreto al poeta).
POETA                Eso es, lo haremos ya, debemos hacerlo… (Llama a los vecinos) ¡Vecinos! ¡Ahhh, vecinos! ¡Vengan acá… vengan! (Llegan los vecinos; el poeta y el médico le susurran algo en los oídos).
VECINOS            (A coro) Con que esas tenemos…
POETA                Eso es…
VECINO 1           Entonces no hay que perder tiempo… ah, pero allí viene, escóndanse… (El médico y los vecinos se esconden, sólo queda en escena el poeta; se oyen unos tiros y entra el guapo).
GUAPO               ¡Ja, ja, ja, ja, ja, tiros, guerra, palos… jee, jee, je, jee!
POETA                (Haciéndose el indiferente).
                            Si la luna fuera
                            de anís y coco
                            me la comería
                            con leche muy fresca
                            ¡poquitico a poco!
GUAPO               Pero todavía está por aquí esta pavita amarilla. Ah, yo no quiero nada con poetas maquilludos. ¡Toma, toma, escarabajo conchudo, toma piojoso melenudo! ¡Toma, toma, toma, toma…! (Comienza a pegar al poeta; cuando lo hace entra el médico con todos los vecinos, rápidamente agarran al guapo, comienzan a golpearlo y lo tumban, luego lo alzan ya con una chaqueta de fuerza bien puesta; así, enchaquetado, comienzan a llevarlo).
MÉDICO             Al manicomio con él, al manicomio…
VECINOS            (En coro) ¡Al manicomio, vamos para el manicomio, eres un loco furioso! ¡Vamos!
GUAPO               (Forcejeando inútilmente) ¡Suéltenme, gallinas moquilludas, c aras de cochino, cobardes!
POETA                Su locura produce mil tumores, y es bueno que lo curen.
MÉDICO             Tiene la cabeza muy mal. (Se toca la suya) Pero muy mal, sólo los que están tocados del cerebro y que vulgarmente se llaman locos, piensan en guerras y en vivir peleando. La gente sana no sueña sino con la paz, el arte y el trabajo…
POETA                Eso es, yo siempre lo he dicho. no hay como vivir en paz. (Recita)
                            Por el aire baja un niño
                            con olivos y banderas
                            La paz le nace en el pecho
                            como una espiga ligera!
                            Sembremos niño,
tu espiga
en esta tarde de seda…
¡que nos dará frutos
y aromas enredaderas!
(Por el fondo, aparecen unos niños danzando, mientras cantan).
¡Dancemos, dancemos,
que ya en este lugar
la paz está sembrada
y frutos nos va a dar!
¡Dancemos, dancemos…!
MÉDICO             Todos queremos vivir en paz…
POETA                Así es, así es… ah, pero… pusss, pusss, pussst (tos)
MÉDICO             Ah, se me olvidaba, usted está enfermo… Le daré un purgante… un rico purgante… un delicioso purgante…
POETA                ¡Un purgante! ¡Zape, zape, zaperoco… me lo dará si me agarra…! (Huye despavorido, mientras el médico lo persigue).
MÉDICO             Párate ahí, pantalón de cuadritos… párate…

Telón

FIN DE LA OBRA